Cuidados

Las gafas graduadas requieren una especial atención para su cuidado, ya que si bien los materiales de las monturas son resistentes, los cristales son frágiles. Se recomienda seguir unas breves indicaciones para su uso y su perfecta conservación.

Para que las lentes de contacto proporcionen una agudeza visual óptima y sean cómodas de llevar es condición indispensable que se utilicen de la forma adecuada los productos necesarios para su cuidado.

A) Cuidados y limpieza de las gafas graduadas:

- Quitarse las gafas graduadas con las dos manos para evitar deformaciones.
- Nunca apoyar las gafas del lado de los lentes (podrían rayarse o romperse con facilidad).
- No acercar las gafas a fuentes de calor (estufas, cocina, calefactores). Al ser de material plástico, podrían deformarse.

La limpieza de las gafas graduadas es un aspecto importante a tener en cuenta. Es recomendable limpiar las lentes con cierta frecuencia con métodos adecuados. Entre éstos, cabe destacar:

La
limpieza con agua es recomendable para las lentes orgánicas o de plástico. Al limpiar unas lentes con agua, hay que poner un especial cuidado en la fuerza o presión que se ejerza sobre el cristal ya que algunas lentes son muy sensibles y podrían quebrarse.
Limpieza con paños: Se aconseja utilizar una gamuza limpia sin rastros de suciedad, ya que la suciedad podría rayar los cristales (las partículas de polvo son abrasivas). Las lentes antirreflejantes suelen ensuciarse más, y la limpieza en seco es difícil. En estos casos, se recomienda utilizar agua y un jabón líquido neutro.
Limpieza con productos especiales: Jabones líquidos o soluciones oftalmológicas proveen una limpieza adecuada, aunque su costo es mayor que el uso de agua o una gamuza. Se utilizan para la limpieza de lentes orgánicas.

Es importante cuidar las gafas y limpiarlas con cuidado. De esta forma, las gafas graduadas pueden durar mucho tiempo, conservando y manteniendo sus cualidades ópticas en perfectas condiciones.

B) Higiene de las lentes de contacto:

1.- Limpieza

El cuidado inapropiado de las lentes de contacto puede causar irritaciones oculares crónicas, dado que la lentilla roza la delicada superficie del ojo y hace presión sobre ella. Sin una limpieza adecuada las lentillas causan pronto molestias al llevarlas puestas. La presencia de proteínas desnaturalizadas en la lentilla incrementa el riesgo de alergias. Asimismo, los depósitos constituyen una barrera frente al oxígeno, puesto que reducen la permeabilidad de la lente a este gas, lo cual provoca la aparición de irritaciones y una disminución de la tolerancia. La falta de oxígeno puede dañar gravemente la córnea. Los sistemas de cuidado y mantenimiento actuales contienen agentes activos para una limpieza eficaz y cuidadosa de la superficie de la lentilla.

2.- Desinfección

En la superficie del ojo habitan bacterias cuya proliferación controlamos y limitamos a través de nuestro sistema inmunológico de defensa. En condiciones normales estas bacterias no son infecciosas ni dañinas. Los depósitos de proteínas que no han sido eliminados de la lentilla son un medio de cultivo ideal para las bacterias endógenas y para los gérmenes externos. En este lugar pueden multiplicarse en exceso y provocar infecciones de considerable gravedad. Existen dos tipos de bacterias que son especialmente peligrosas para el ojo: las pseudomonas y una ameba unicelular denominada acanthamoeba. Estos dos microorganismos pueden destruir la córnea hasta el punto de provocar una ceguera. Por esta razón las lentes de contacto deben tratarse regularmente con agentes desinfectantes.


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